Balance

Hola. Aquí una madre. De esas que aun tratan de ir al baño sin ser perseguida o comer sin ser vigilada. No sé ustedes, pero esto de la maternidad me ha cambiado la manera de ver la vida. Como es de esperarse. Desde cualquier punto de vista, siento que me he vuelto más sensible al cambio, a valorar los recuerdos y el tiempo que no perdona, a desechar pequeñeces que podrían causar disgustos pasajeros, y constantemente recordarme a mí misma que la paciencia es mi mejor amiga.

La verdad es que yo no sé lo que hago desde que supe que estaba embarazada por primera vez. Y de eso ya van 7 años. Hay libros pa’ esto pero ninguno funciona a la totalidad. Porque ya cuando te das cuenta de que cada niño es diferente, o ya has tenido más hijos o el mayor ha cumplido más de 5. O sea que es probable que ya hayas cometido varios errores antes de saber que existían mejores maneras de hacer las cosas. Les confieso que hay veces (por veces me refiero a muchas veces) en las que pierdo la chaveta y creo que saldré corriendo de la casa sin ningún destino. Otras veces soy como María Chuzema. Limpio, recojo y cocino al son de que te canto hasta el álbum completo de Moana. Cuando eres madre puedes tener mil estados de ánimo en una hora. Y si aún no te han llamado loca…”you’re doing it wrong”.

Sin embargo, no pierdo de vista mi crecimiento personal. Aun me faltan muchísimas metas por lograr y planes que cumplir. Esto antes me causaba una ansiedad inmensa por que mantener el balance entre tu carrera profesional y los hijos no es tan simple como parece. Y creo que, si alguna vez me he topado con una madre que luce relajada, sé que no es porque se le haga fácil, es que lo sabe esconder mejor que otras. Mis respetos a todas esas que han logrado llegar al nivel “Master Jedi”. A las que seguimos de alumnas, ¡no se quiten!

En mi caso, hay ocasiones que salgo de la casa como un mapo viejo en esteroides. Pero me consuelo a mí misma diciéndome “aquí nadie me conoce” aunque vaya semanalmente al mismo supermercado. Creo que el truco está en no ser tan fuerte contigo misma. En recordar que está bien tener ojeras porque significan que tuviste las fuerzas para mantenerte despierta. Eres útil y enérgica. Que está bien cuando se te olvida algo porque significa tienes muchos proyectos. Eres dinámica y emprendedora. Que está bien pedir ayuda porque significa que sabes dirigir bien tu equipo. Eres fuerte y creativa. Que está bien decir que NO de vez en cuando porque significa que cuentan contigo. Eres decidida y capaz. Recuerda también que eres de muchas maneras un SER sorprendente. Que a pesar de errar de vez en cuando tienes la capacidad de continuar luego de aprender a levantarte.

Ser madre es crecer todos los días, pero tienes que estar dispuesta a perderle el miedo al cambio. Que si tienes que reinventarte lo hagas con determinación. Porque esto no se hizo pa’ cualquiera que tenga la habilidad física de procrear. Esto se hizo pa’ las valientes que no les importa dejar el cuero pegao’ sin el interés del reconocimiento público.

 

-Maranta y Calma

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